sábado, 28 de abril de 2018

Cuidado con la editorial entrelíneas

Hoy, después de tres años, me decido a publicar este artículo contando mi experiencia con la editorial Entrelíneas editores.

Es algo muy duro y muy frustrante (y muchos más calificativos que no mencionaré por no enrollarme xd) que, después de pasar cuatro años de tu vida inmersa en una novela; creando guiones, personajes, escenarios, corrigiendo mil y una veces, leyendo y releyendo, apuntando ideas... llega por fin el momento que llevas toda la vida esperando, pero te explota en la cara.





Pero no nos precipitemos, empecemos por el principio. Desde los 9 años no había encontrado ningún relato, novela o poesía que mereciera realmente la pena. De hecho, no conseguía sobrepasar las 50 páginas y acababa desarrollando por ellas un auto odio que no desaparecía. A los 14 años comencé a leer a Laura Gallego a otros autores similares, sobre todo literatura fantástica que cambiaron mi manera de escribir.
A esa edad no solo me vino a la mente la primera parte de lo que luego sería una saga entera, sino la saga completa, por lo que en unos días ya tenía toda mi habitación llena de notas.

No es fácil encontrar editorial. Es una de las cosas más arduas del proceso. Cuando tuve la historia terminada y medio corregida mi padre y yo comenzamos la divertida tarea de encontrar quién publicara mi novela. Comenzamos por la feria del libro. Para mí siempre ha sido  una tradición ir allí con mi padre y no regresar a casa sin un libro. Aquella vez nuestro objetivo era distinto. Nos recorrimos casi todas las casetas en busca de editoriales. Algunos nos daban su tarjeta, otros directamente su teléfono, la mayoría nos decían cómo enviar el manuscrito.
Aquel día nos topamos con la editorial Entrelíneas. Mi padre habló con la editora, que dirige la editorial junto a su marido. Me parecieron muy agradables. Ella nos dio su tarjeta y ahí se quedó la cosa.

Cuando me decidí a enviar el manuscrito se lo envié a varias editoriales incluida entrelineas. No podéis ni imaginar mi euforia cuando no tardaron nada en responder. Me habían dicho que tardarían un mes en leerse el manuscrito y lo leyeron en tiempo récord. Eso, al menos, es lo que yo veía en ese momento. Ahora, sinceramente, dudo de que hubiesen leído el título siquiera. No recuerdo exactamente cuánto tiempo tardaron en responder exactamente, pero teniendo en cuenta que la mayoría de editoriales suelen tardar años, parecía bastante sospechoso. Aunque claro,  mi ilusión de escritora novel a la que estaban dando una oportunidad me impedía ver la realidad.
Fui con mi padre a la editorial y lo primero que hizo la editora fue regalarme tres libros de otros autores noveles que habían publicado en su editorial que estaban allí acumulando polvo. Me pregunté que hacían allí todos esos libros, y por qué me regalaba esos, en lugar de tener que pagarlos.   


Como han pasado tres años hay cosas que las recuerdo de forma desordenada así que tengo que recurrir a los correos que me mandaron del año 2015.
Voy a intentar ir directa al grano. El caso es que firmé el contrato. Lo leí 100 veces, mi madre lo leyó otras 100 veces, mi padre 200 veces, para comprobar que todo estaba bien. Todo parecía correcto, dentro de lo que cabe. Lo único que nos echó un poco para atrás fue el aval de los 312 euros que nos lo devolverían si lográbamos vender los 200 ejemplares de la primera tirada. Esto no sé si era una trampa o realmente pensaban que una autora novel era capaz de vender 200 ejemplares en tan poco tiempo (un año). Yo confiaba en mí pero de ahí a creerme J.k rowlin de la noche a la mañana. 
Sobre todo por lo que pasó después.

Se presentaban como una editorial tradicional por eso era muy raro lo del aval. Aseguraban que ellos se encargarían de todo, de las presentaciones, la comercialización, la presencia del autor en eventos... En fin, el contrato no parecía tener nada fuera de lugar. Sin embargo...

En uno de los puntos del contrato, se especificaba que la distribuidora no informaba sobre cuántos, dónde, y cómo distribuía los ejemplares. Esto, directamente era muy surrealista, y me pareció estúpido que estuviera en el contrato. No le di mucha importancia en su momento. Aunque luego lo lamenté.

De momento todo marchaba sobre ruedas, hasta que llegó la hora de añadir una portada a la novela. La editorial me presentó a una ilustradora que trabajaba para ellos. En seguida comenzamos a charlar y a idear bocetos para la portada. Antes de comenzar me mostró un libro que había allí que aparentemente parecía dirigido a niños pequeños. Tenía 4 hojas, literalmente, la letra enorme, una portada horrible y un título ridículo. Luego, me dijo lo que me costaría la portada, una buena portada, y no una mala y que no atraería lectores como ese otro libro; 700 euros.

Hasta ahora todo parecía más o menos normal, exceptuando la portada claro. Sin embargo, ellos me propusieron hacer una presentación oficial en mi instituto (lo que al final no llegó a nada), y pregunté si el libro estaría para navidad o para las primeras semanas de enero ya que a mediados tenía varias charlas en dos clases de secundaria y quería llevar varios ejemplares. Ellos me dijeron que el libro estaría incluso antes de navidad, justo para que la gente pudiera pedirlo por reyes. ¿Creéis que vi mi novela publicada para esas esas fechas? Pues  no, vi mi novela por primera vez el día de la presentación en la Casa del Libro a finales de enero. 

Hasta aquí, por lo menos habían mostrado interés por mi novela. Parecía una editorial, no muy eficaz, pero que por lo menos era seria y se esforzaba para que sus autores tuvieran una buena promoción y distribución. Al ser una editorial pequeña, entiendo que sea complicado, pero más tarde me di cuenta de que ni siquiera me estaban promocionando, lo que hacía que la venta de mis 200 ejemplares se hiciera más difícil. Toda la promoción recayó sobre mí y sobre los míos. Respecto a la distribución, no puedo decir demasiado. Pregunté si habían enviado mi novela a las librerías y no hacían más que darme largas. Hasta que me llegó un correo de la editora diciendo que habían enviado mi novela pero que como no lo había comprado nadie durante las primeras semanas lo habían retirado. Esto me extrañó bastante y les envié otro correo, diciéndoles lo rarísimo que me parecía y explicándoles que, si hubiesen avisado cuando los mandaron a la librería, podría haber hecho yo misma la promoción y se habría vendido. Antes de eso yo misma había comprado unos ejemplares y se los había vendido a los dueños del estanco de mi barrio. Todos llegaron a venderse, y por si fuera poco, en ningún momento llegué a ver mi novela de forma física en ninguna librería. Mucha gente me preguntaba por qué mi novela no estaba en las librerías, que iban a la casa del libro, por ejemplo, y que no lo veían, y encima se atrevieron a decirme que las librerías los había devuelto porque nadie los quería. Ellos aseguraban que hacían todo lo que podían, hasta me enviaron un correo diciendo que habían hablado con la distribuidora y que le habían expuesto mi preocupación, y que a ver qué pasa con mis novelas. Todo aquello se quedó en nada.




Al final tuve que resignarme con todo eso de la distribución y promoción. Finalmente llegó el día de mi firma en la feria del libro. Firmé durante dos días, y he de decir, que fue una experiencia inolvidable, tanto para bien como para mal. Lo primero, en su caseta firmaban unos cinco, seis o siete autores, aproximadamente, es decir, que mientras en las demás casetas solo había de uno a dos autores firmando, en la nuestra estábamos apretujadísimos. Y para colmo, no solo estábamos los escritores ahí metidos, había más gente de la editorial danzando, por lo que entre el calor, el apretujamiento, el dolor de pies, (porque no me dieron ni una silla mientras que el resto estaban sentaditos), y los nervios de la primera vez, quería que me tragara la tierra. Pero esto no fue lo más indignante. Lo peor fue ver seis o siete carteles encima de nuestra caseta, con los nombres de cada autor, bien escritos, mientra que mi nombre no lo habían escrito bien. Llevaba con ellos un año, o casi un año, y ni siquiera sabían cómo me llamaba.

Pero lo peor de todo esto es que más tarde, cuando finalizó el contrato, les costó un montón aflojar la pasta que me debían por todos los ejemplares vendidos, que fueron menos de la mitad de lo que habíamos acordado, en primer lugar porque pasaron de promocionarme y de distribuirme como es debido, y en segundo lugar, porque ni siquiera quisieron pagarme los ejemplares que yo misma había comprado a la editorial. Solo contaron los que otras personas habían comprado.

Cuando nos enfrentamos a ellos, la editora me echó a mí la culpa de no haber vendido los 200 ejemplares. ¿Su argumento? Que en la feria del libro no había hablado con la gente. Soy una persona realmente tímida y era la primera vez que me exponía así. Pero según ella, la culpa fue solo mía.
Al final me pagaron pero me dijeron que no podría liberar mi libro hasta que no comprara los 30 ó 35 ejemplares que no había logrado vender. Costaban 23 euros aunque a mí me los dejaban a 19 por ser la autora. Igualmente, ni trabajando 10 años podría pagar esa cantidad.   


Me fastidia, porque no soy la única que ha tenido problemas de este tipo con esta editorial.
Como conclusión, solo queda decir que antes de publicar un libro, no seáis ingenuos ni impacientes. Buscad información sobre las editoriales y no tengáis miedo de esperar incluso años. Las buenas editoriales reciben muchos manuscritos cada día y si tienes suerte, leerán el tuyo, y responderán en uno o más años. Y no os precipitéis porque os puede costar muy caro. También decir que siempre habrá otros medios para poder publicar, no los deis de lado, las editoriales no son siempre la mejor opción.

Por otra parte, decir también que esta es una experiencia propia y que cada uno puede valorar y decidir por su propia cuenta.

Lo único cierto es que hay personas que juegan con la ilusión de la gente, con lo  que cuesta abrirse camino en el mundo editorial, en el mundo del arte en general, y que haya personas que aún así no valoren tu trabajo ni el tiempo que has invertido en esa actividad.
Así están las cosas hoy en día. Creo que, cuando las editoriales empiecen a aceptar que sin nosotros se les hunde el chiringuito, ahí será cuando las cosas empiecen a cambiar. Lamentablemente, no creo que eso pase a día de hoy y nos toca luchar el doble para abrirnos camino en es este mundo tan complejo.



 


1 comentario:

  1. Doy fe de todo lo que comentas.
    Te engañaron sobre todo con el aval.
    Se pago la novatada.
    Después de esto sabemos que auto publicar, es mucho mas barato, alrededor de 7 € libro según la cantidad.
    Al final es lo queas interesa, ya que de todos modos todo lo tienes que hace tu mismo.
    No te desanimes. Los que te queremos sabemos que tu vales y aunque tardes llegaras.
    Te quiero.

    ResponderEliminar